En el Teatro San Carlos de Lisboa se celebraron en 1990 unas representaciones de Werther de Massenet. Asistí a una de ellas. De la que se hizo el día 28 de abril he puesto en YouTube cuatro fragmentos que visionados atentamente ayudan a entender porque Alfredo Kraus era interprete indiscutido en este rol. El primero de los fragmentos recoge la entrada del tenor en el primer acto con la conocida aria "O nature". El segundo nos presenta la entrada del tenor en el segundo acto con el fragmento "Un autre est son époux! ". El tercero es también del segundo acto y es el más largo de los cuatro. Recoge el dúo entre Charlotte y Werther. Finalmente el cuarto nos da ocasión de ver y oir el aria del tenor en el tercer acto y el recitativo previo.Alfredo Kraus - Werther - Un autre est son époux!
Alfredo Kraus - Werther - Partir? Non! je ne veux que me rapprocher d'elle!
Alfredo Kraus - Werther - Ces livres! sur qui tant de fois nous
Si han tenido los visitantes del blog la ocasión de ver estos cuatro fragmentos tal vez hayan quedado algo afectados pero el drama humano que encierra esta obra. Para que se recuperen pongo a continuación un fragmento escrito en el blog de mi amigo Salvador Oliva en el que encontramos unos versos satíricos sobre Werther y Charlotte tanto en el original inglés como en la traducción al español, que es de Ángel-Luis Pujante
WILLIAM MAKEPEACE THACKERAY
“THE SORROWS OF WERTHER”
Werther had a love for
Such as words could never utter;
Would you know how first he met her?
She was cutting bread and butter.
And a moral man was Werther,
And, for all the wealth of
Would do nothing for to hurt her.
So he sighed and pined and ogled,
And his passion boiled and bubbled,
Till he blew his silly brains out,
And no more was by it troubled.
Charlotte, having seen his body
Borne before her on a shutter,
Like a well-conducted person,
Went on cutting bread and butter.
“LAS PENAS DE WERTHER”
Werther amaba a Carlota
con amor que maravilla.
La vio cuando ella cortaba
el pan y la mantequilla.
Carlota estaba casada
y Werther no era inmoral:
por todo el oro de Indias
no le haría ningún mal.
Así que lloró y penó
y la pasión le hizo hervir
hasta saltarse los sesos
y ya nunca más sufrir.
Carlota, al ver su cadáver
llevado en una camilla,
muy digna siguió cortando

